THE NEW YORK TIMES

En el laboratorio del Times

Por Pedro de Alzaga | Personas, 9 de junio de 2009

Nick_Bilton_Michael_Young

Nick Bilton (Inglaterra, 1976), periodista y tecnólogo, y Michael Young (Estados Unidos, 1975), informático, son parte del equipo de Investigación y Desarrollo de The New York Times, un grupo de redactores y programadores muy jóvenes que tiene ante sí uno de los mayores retos de la historia de la prensa: averiguar cómo se leerá la información del futuro.

Un asunto que no sólo tiene en vilo al diario neoyorquino, sino también todas las empresas informativas del planeta, que han sufrido en los últimos años los primeros zarpazos de la revolución digital en un proceso de reconversión que está siendo especialmente duro con la prensa escrita.

Bilton y Young intentan innovar en un sector que cuenta con siglos de historia, y lo hacen rodeados de ordenadores, pantallas y prototipos de aparatos con los que imaginan la reacción del lector al tenerlos entre sus manos: ¿Es fácil de usar?, ¿es cómodo?, ¿será así el periódico del futuro?

Nick Bilton: «El desafío es averiguar qué quieren los lectores»


¿Es difícil remplazar una tecnología milenaria como el papel con la tecnología digital?

Realmente, no estamos intentando remplazar el papel, sino investigando cómo hacerlo más interactivo. Entre otras cosas, porque creemos que el papel seguirá con nosotros mucho tiempo. Todo empezó cuando hace años, durante unas elecciones, nos preguntamos por qué no enviar por SMS los resultados electorales que llevábamos en la primera edición del periódico. Fue nuestro primer intento de hacer el papel más interactivo, y ahora estamos con asuntos mucho más complejos, como una versión 2.0 del diario que dé alternativas para leerlo en muchos dispositivos.

¿Cómo han recibido los lectores sus iniciativas?

A los lectores que descargan por las mañanas The New York Times en su Kindle les encanta, por ejemplo, el factor de inmediatez, el hecho de tener las noticias del periódico en cada momento. Pero aparte de esto, nuestro principal problema es intentar transformar la lectura en una experiencia digital. Y hacerlo cuando esta tecnología no es aún tan buena como la imprenta, es decir, cuando todavía es mucho fácil volver la página en un periódico que en un libro electrónico; cuando todavía es más fácil buscar un artículo entre las páginas de un diario que en estos aparatos. Es el motivo por el que hay lectores que abandonan esta experiencia digital, y por el que continúan en ella otros lectores que han nacido al margen de la cultura del papel. Pero este periódico tiene 157 años de historia y durante este tiempo ha conseguido un diseño, una tipografía y una maquetación casi perfectas. Lo que nosotros intentamos es trasladar eso mismo al on line. Hacer que la experiencia de leerlo en un soporte digital sea tan buena como la de leerlo en papel.

Parece un trabajo duro.

Lo es. ¿Ha probado el Times Reader? Ha sido el primer paso que hemos dado en esta dirección: intentar que el periódico no pierda su carácter durante el paso a la red, y que al mismo tiempo gane en interactividad.

¿Es el papel electrónico la tecnología más interesante para la prensa?

El papel electrónico es interesante pero también las nuevas pantallas Pixel QI, que Mary Lou Jepsen introdujo en los ordenadores del proyecto Un portátil Para Cada Niño, basadas en la tinta electrónica, pero a todo color y con movimiento. O las nuevas pantallas OLED, flexibles y asombrosas, aunque todavía muy caras. Queda un largo camino por recorrer.

¿El papel electrónico podría ser uno de los dispositivos ‘asesinos’ del sector editorial, como el MP3 lo ha sido para las discográficas?

Podría serlo en algunos aspectos, pero hay que tener en cuenta que el reproductor de MP3 es la progresión natural de una tecnología. Es decir, desde niño he tenido un reproductor de cinta, un reproductor de CD, un reproductor de minidisk y un reproductor MP3: todas ellas son tecnologías que han remplazado a las anteriores. En el caso del papel, tenemos folios, libros y periódicos, y habría que sustituir todos esos modelos con un solo interfaz de usuario, y saber cómo hacerlo. Por si fuera poco, todavía es un dispositivo muy caro.

¿Cree que este tipo de dispositivos harán posible un acceso democrático a la información?

Eso es algo que ya está consiguiendo Internet.

¿Cómo se hace rentable un periódico: a través de la publicidad, de los micropagos…?

No puedo hablar de las cuestiones monetarias porque no me considero un experto en la materia. Pero aquí hay unos cuantos grupos de investigación compuestos por gente muy capaz que está explorando minuciosamente hasta el último modelo de pago que podría aplicarse en el periódico.

Usted ha acuñado un nuevo término: consumívoros. ¿Qué significa y qué tiene que ver con la prensa?

Es de un libro que estoy escribiendo y que se llamará Byte. Snack. Meal [Juego de palabras del término informático byte con la expresión “Bocado, merienda y comida”]. Trata de cómo las nuevas generaciones consumen toda la información sin importarles de dónde viene o quién la ha elaborado. Es algo que las generaciones previas hacían sólo con el contenido y la tecnología disponibles en su momento: se levantaban y echaban un vistazo al periódico, leían un libro de camino al trabajo, escuchaban la radio… pero hoy, puede accederse a este contenido desde cualquier lugar, en cualquier momento, porque todo está digitalizado.

¿Qué se considera más: un periodista, un tecnólogo o ambas cosas por igual?

Definitivamente, no me puedo considerar sólo un periodista o un tecnológo. Me siento más a gusto haciendo todo lo que sé hacer: escribir, editar, programar, manipular aparatos, enseñar…

¿Cuál es el mayor desafío que la prensa debe afrontar?

En este momento, hay quien intenta averiguar cuál es el modelo de negocio perfecto y qué quieren los lectores, pero todo se mueve tan rápido que es difícil saber quién quiere qué. Tal vez lo que suceda es que hay necesidades diferentes para personas diferentes. Usted puede preferir leer la prensa en su libro electrónico, y yo en el papel. Y otra persona puede preferir el teléfono móvil. El desafío es averiguar qué quieren los lectores y llegar a ellos de todos los modos posibles. No sólo The New York Times, sino especialmente otros diarios más pequeños que no tengan los recursos de este periódico para investigar.

¿Y cómo leeremos la información dentro de diez años? Haga su apuesta.

Si nos fijamos en cómo ha evolucionado la tecnología en los últimos diez años y proyectamos ese desarrollo a dentro de otros diez, podemos deducir que habrá más dispositivos y que serán más flexibles, más ecológicos y mucho más baratos. Podremos, por ejemplo, colocar nuestro teléfono móvil ante el periódico y ver una imagen tridimensional sobre él, lo que se conoce como realidad aumentada. Viviremos, además, en una casi total ubicuidad de la información. Mi apuesta es que leeremos la prensa más o menos como hasta ahora, pero de forma mucho más intensa.

Michael Young: «Queremos información en todos los dispositivos»


¿Se puede innovar en un periódico con tantos años de historia?

Se puede porque este periódico tiene actitud abierta al cambio desde la base hasta lo más alto.

¿Cómo recibe la redacción estas novedades?

Bastante bien. En la redacción hay periodistas, programadores y programadores multimedia. Y todos ellos son parte de los nuevos desarrollos que se hacen.

¿Están ustedes transformando una empresa de prensa escrita en una empresa multimedia?

Así es. El gran reto es distribuir la información por los distintos dispositivos que existan. Pretendemos conseguir que cualquier pieza de información sea enviada por todas las plataformas: la imprenta, la web, un teléfono móvil, el televisor de una casa o en un coche.

¿Qué debe hacer la prensa?

Lo cierto es que la imprenta ha funcionado bastante bien hasta ahora. Nuestro reto ahora es hacer el periódico más interactivo y conseguir que el contenido de The New York Times pueda verse bien en la pequeña pantalla de un teléfono móvil y en un televisor de 52 pulgadas.

¿En qué consiste su trabajo?

Uno de los proyectos en que estamos trabajando ahora es en la posibilidad de trasladar la información entre dispositivos. Suponga que está delante de un ordenador y tiene tres ventanas abiertas. Usted puede trasladar a su coche esos artículos, donde serán leídos por los altavoces mientras vuelve a casa.

¿Cómo cree usted que será la información del futuro?

Sobre todo, más portátil. Habrá dispositivos móviles increíbles que permitirán un proceso de comunicación constante y una navegación mucho más completa.

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