Paul Bradshaw.

Paul Bradshaw (Bolton, Inglaterra, 1975) es el fundador ‘Help me investigate…‘ (Ayúdame a investigar…), un proyecto nacido en Inglaterra y que pretende recuperar los asuntos locales y de investigación que la prensa tradicional ha dejado de lado.

Se trata de un sitio web en el que se proponen y abordan investigaciones desde un punto de vista voluntario y colectivo, y en el que cada participante pone a disposición del resto su experiencia y sus conocimientos en una determinada materia.

En una entrevista telefónica, Bradshaw relata cómo la fuerza del proyecto reside en su capacidad para aglutinar un grupo de personas interesadas en implicarse en su comunidad, por medio del conocimiento de lo que sucede a su alrededor.
¿Por qué ‘Help me investigate…’?, ¿cree que la prensa no es suficiente?

Lo creo, sobre todo, por dos motivos: Por una parte, los periodistas cada vez tienen menos tiempo para investigar. Redactores y editores dicen no poder hacer el tipo de trabajo en profundidad y a largo plazo que representa el periodismo de investigación. Un periodismo que, realmente, nunca ha estado muy extendido en las organizaciones informativas. Sólo a una minoría de los periodistas, que cada vez son menos, se les pone a investigar, porque [la investigación] no es una fuente segura de información impresa o emitida.

El otro motivo es que hay más asuntos e historias que los dicta la agenda informativa. Por ejemplo, los errores judiciales, que estaban muy de moda en los ochenta y a principios de los noventa, y que ahora apenas se cuentan porque los periodistas o sus jefes creen que no merece la pena el trabajo y el tiempo de investigarlas. Si un periodista se plantea hacer este trabajo, puede recurrir a ‘Help me investigate…’ donde tal vez encuentre la ayuda de gente que tenga tiempo y conocimientos para investigar.

¿Cómo funciona el proyecto: cualquiera puede escribir una historia, o sólo los periodistas?

La idea es dividir la información en pequeñas partes, que nosotros llamamos retos, para conseguir algo parecido a lo que se conoce como sistema de juego. No lo llamaría periodismo ciudadano, porque no consiste en escribir una historia. Es más un microvoluntariado en el que mucha gente aporta diferentes niveles de experiencia en encontrar cierto tipo de información. Por ejemplo, un profesor de Derecho que tenga acceso a una base de datos legislativa cuyo acceso vale decenas de miles de libras al año, y a la que el periodista no tenga acceso. Otra tarea es rellenar las solicitudes de la ley de derecho a la información [para solicitar que el Gobierno haga pública una información] y analizar los datos necesarios como un profesional, una formación que el periodista no suele tener. O conocer la metodología científica, que tampoco suelen conocer los periodistas. Este tipo de conocimientos individuales, todas estas pequeñas tareas con esta gente implicada, puestas de forma conjunta hacen que escribir un artículo tenga una dimensión social y no sólo sea una historia de 6.000 palabras que tienes que entregar antes del miércoles. La gente se implica y se compromete con la historia por su dimensión social y recibe el reconocimiento de la comunidad por su trabajo.

¿La gente que participa recibe algún tipo de remuneración, más alla de ese reconocimiento?

No. El objetivo del sitio web es investigar asuntos del interés público e implicar a las personas en esos asuntos, al máximo número de personas. No se trata de escribir la historia, sino de investigar los asuntos relacionados con esta historia., y luego se puede pedir a un periodista o a un bloguero que la escriba, pero no queremos restringir el proceso al pago, independientemente de que pueda haber un modelo de negocio en la venta de historias.

¿Cómo evitan que un periódico local o nacional pueda ‘robar’ una historia o el trabajo de investigación que hay detrás?

Depende de lo que se entienda por ‘robar’.

Me refiero a no dar crédito a los autores, por ejemplo.

Entiendo. Primero, dejamos muy claro quién hace la investigación y pedimos al periódico que la atribuya convenientemente. Y hasta ahora ha funcionado bien. Creo que hay una extensa tradición de periodistas intentando pasar por encima del trabajo de otras personas, y nosotros podríamos poner una licencia en el sitio web en el que dejáramos claro que esta investigación no queremos que salga en los medios. Pero si las investigaciones se hacen privadas, se perderá la atención sobre el sitio. Entiendo que si investigas un asunto por el interés público, tal vez no te guste mucho que un periódico haga dinero con ella, pero uno de los objetivos es que esa historia se conozca, y los periódicos tienen poder, audiencia y contactos, y la capacidad de obtener una respuesta.

Y ¿cómo evitan que la persona o institución que está siendo investigada pueda descubrirlo y poner obstaculos u ocultar datos de la investigación?

No creo que ‘Help me investigate…’ pueda cubrir todos y cada uno de los aspectos del periodismo de investigación. Como, por ejemplo, cuando alguien filtra un documento sensible. No creo que el proyecto sirva para esto, sino para comenzar una investigación, para confirmar que existe un asunto del que tratar. Después, un medio puede convertirlo en un asunto nacional. Si una institución está siendo investigada y le damos la oportunidad de saberlo, y el asunto debería llevarse con secreto, lo pasaríamos a un periodista de investigación o a una empresa informativa.

¿Cuáles son los principales objetivos de este proyecto?, ¿cuándo sabrán que han tenido éxito?

Lo que estamos haciendo ahora es una prueba de concepto, es decir demostrar que este proyecto funciona. Creo que no sólo funciona sino que ha rebasado mis expectativas, y podría decir que ya ha tenido éxito, pero todavía se puede hacer mucho. Sólo estamos empezando a construir la comunidad, a comprometer a la gente y a crear los primeros recursos de información, pero esperamos que dentro de unos años haya muchos recursos sobre todo tipo de asuntos públicos. Como por ejemplo, la información sobre los cepos que la policía pone en los coches y ante los que se puede actuar legalmente. Cuanto más sepamos sobre este tipo de legislaciones y normativas, mejor.

¿Qué es lo que más le ha sorprendido hasta ahora?

Tal vez una petición de derecho a la información que hicimos para saber cuánto y cómo usaba el Consejo sus poderes de vigilancia en la ciudad. Recuerdo que puse los datos en la web y me fui a un par de reuniones. Cuando volví, dos personas, un periodista y un analista de datos, habían buceado en la información y habían sacado algunos titulares. Me sorprendió la velocidad con la que eso sucedió y cómo un sitio web había aglutinado tanto talento. Un viernes por la mañana empezaba la investigación, y por la tarde ya se tenía una idea muy clara de qué había tras las cifras.

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