Jeff Jarvis

La carrera periodística de Jeff Jarvis (Chicago, EEUU, 1954) es prolífica en el mundo de la prensa escrita -empezó como crítico de televisión, fundó la revista de ocio Entertainment Weekly y fue columnista del San Francisco Examiner, entre otros medios-, pero le ha conducido hasta las mismas entrañas de la prensa digital, en un momento tan prometedor como inquietante.

Actualmente, Jarvis es profesor de Periodismo en la Universidad de la Ciudad de Nueva York, autor del libro What would Google do (Qué haría Google) y bloguero del diario británico The Guardian y de su propio espacio, BuzzMachine en donde se ha convertido en una de las voces más relevantes e irreverentes de la prensa impresa y electrónica.

En una entrevista telefónica, este experto analiza la crisis de los medios en la etapa digital y propone soluciones en un proceso de incertidumbre y transformación que cree inevitable.

¿De verdad estamos ante el final de una era?

En absoluto. Creo que estamos al principio de una emocionante era en el periodismo. Hace poco dejé de decir que había crisis en el periodismo; hay crisis en los periódicos porque no actualizaron sus modelos de negocio a la realidad de una nueva situación. Pero hay un montón de nuevas oportunidades para el periodismo, nuevas formas de recolectar, compartir y distribuir la información. Nuevas formas de crear noticias más vivas y colaborativas. No, creo que estamos ante una nueva gran era.

Usted ha dirigido un estudio que concluye que el futuro es de los medios hiperlocales y sin ánimo de lucro, con redacciones reducidas. ¿Cree que la sociedad recibirá mejor información con estos modelos?

La primera pregunta que me haría es si la sociedad está demandando periodismo. Creo que sí, espero que sí, pero todos sabemos que está desapareciendo en algunos mercados. La siguiente pregunta es si hay algún modo de que el mercado responda a esa demanda con un modelo de negocio sostenible para el periodismo. Y esto es lo que intentamos responder en el estudio.

El mercado estadounidense es distinto al europeo, porque aquí no hemos tenido unos robustos medios nacionales como en otros países. La mayoría del dinero invertido en periodismo en Estados Unidos se ha gastado localmente, y sobre todo en periódicos metropolitanos que eran monopolios. Lo que va a pasar es que algunos de esos periódicos morirán y, aunque no queremos que eso suceda, nos preguntamos que pasará, qué emergerá del mercado. Y hemos visto muy claramente que no será un modelo de ‘un producto para una compañía’, sino de muchos agentes que operan con distintos objetivos y modelos de negocio.

En este contexto, vemos los sitios hiperlocales como la piedra angular. Hay blogueros hiperlocales que se ganan la vida hoy en día con un modelo de negocio sostenible, y hay formas de mejorar su actividad creando redes publicitarias. Pero al mismo tiempo, todavía queda espacio para la empresa informativa, que ya no se podrá permitir ser enorme, hacer todas las noticias y emplear a todos los periodistas, sino que deberá colaborar con estas redes de ciudadanos y blogueros para hacerse más eficiente. Contestando a su pregunta, creemos que el periodismo puede mejorar si trabaja más cerca de la comunidad y se hace más específico y más relevante.

¿Cómo será esa transformación y cuánto tardará en producirse?

De entrada, no deja de sorprenderme cómo la industria de los periódicos está cayendo más rápido de lo previsto. Ayer, sin ir más lejos, Condé Nast anunció el cierre de cuatro revistas. Nos encontramos ante un declive acelerado y aunque podríamos consolarnos pensando que es sólo una crisis tradicional de dólares y anuncios y tranquilizar a la gente diciéndoles que saldremos de ella, no es así. El negocio de los medios tradiciones se reducirá.

Clay Shirky escribió un maravilloso ensayo titulado Periódicos, y como pensar en lo impensable en el que argumentaba que vendrá el caos cuando los periódicos desaparezcan y antes de que emerja algo nuevo. ¿Cúanto tardará en llegar el caos? Philip Meyer, autor de El periódico que se desvanece extrapoló los gráficos del declive de la prensa para predecir que será en 2040. Y ese declive se ha acelerado.

Yo creo que en determinados mercados y ciudades, veremos esta transformación el próximo año. Veremos mercados en los que los periódicos desaparecen y veremos lo que surge en su lugar. A largo plazo, este proceso podría llevar una década, o algo más.

¿Cuáles son las principales diferencias entre los diarios europeos y los estadounidenses, aparte de que los primeros tengan mejor cobertura a escala nacional?, ¿cuáles están mejor preparados para afrontar esta crisis?

Es importante el asunto de la cobertura a escala nacional, porque en Europa los países son más pequeños y los trenes pueden transportar los periódicos a cada lugar. En Estados Unidos tenemos dos o tres diarios nacionales, como ‘The New York Times’, ‘USA Today’ y ‘The Wall Street Journal’, que sólo fueron posibles cuando la tecnología de satélite les permitió enviar sus páginas a las plantas de impresión de todo el país. No tuvimos unos medios nacionales de calidad hasta mediados de los 70.

Los países europeos han sido bendecidos con una robusta competencia nacional que les permite tener más opciones en sus medios. Gracias a esta variedad, los europeos pueden tener más perspectivas de las noticias. En Estados Unidos hemos perdido la objetividad, porque las ciudades están cubiertas por un sólo periódico [nacional].

Otra diferencia reside en las sociedades: En la estadounidense, el Gobierno actúa más a escala local y por tanto se necesitan más periódicos locales. Muchos de estos periódicos acaban siendo negocios monopolísticos y, durante un tiempo, grandes negocios. Pero se han hecho demasiados gordos y poco preparados para la competencia y el cambio. Mientras que en Europa, por tener un mejor mercado, los diarios están en mejor forma para comprender cómo competir y cómo cambiar.

Finalmente, y aunque varía según el país, hay más medios públicos, subvencionados por el Gobierno, en Europa que aquí, lo que no significa que haya menos competencia, pero sí que son menos propensos a levantar muros de pago y cosas así.

A propósito de los muros de pago, los periódicos europeos observan atentamente las iniciativas de cobro por contenidos que intentan implantar empresas como Journalism Online y Circulate en Estados Unidos . ¿Qué opina de estas iniciativas?

No creo que funcionen. No pongo objeciones a cobrar, si puedes hacerlo, pero por muchas razones creo que es una locura e, incluso, un suicido intentarlo. [La revista digital] Paid content junto con [la consultora] Harris Interactive hicieron hace poco una encuesta en Reino Unido y descubrieron que sólo un 5% de los lectores pagarían. Incluso, si sólo la mitad de los editores quisiera cobrar, las cifras no cuadran. La cantidad de gente dispuesta a pagar es muy pequeña.

El siguiente problema es que cuando cobras añades un coste de marketing. Cuesta dinero cobrar dinero. Y eso sin contar con la pérdida de tráfico de esta medida, que te deja fuera de la conversación sobre cómo el contenido será distribuido y supone una pérdida de influencia. Los columnistas de ‘The New York Times’ estuvieron tras un muro de pago durante un tiempo, y lo odiaban porque perdían influencia y valor. Finalmente, al colocarte tras el muro de pago, pierdes clics y enlaces, además de lo que yo llamo zumo de Google [tráfico proviniente de este buscador].

El mayor problema es que hemos visto viejas empresas intentando trasponer su antiguo modelo de negocio a una nueva realidad de negocio: “La gente solía pagar, así que seguirán pagándonos”. Y esto tiene que ver con la convicción de que se posee un derecho especial, con el ego y con las emociones, pero no con la economía. Hay una nueva economía ahí fuera que ha reventado bancos, tiendas, aerolíneas, fabricantes de coches, compañías de música… Entonces, ¿por qué no deberían los medios atravesar una transformación similar y repensar su negocio?

Así que intentar cobrar es engañarse, al creer que puedes llevar tus viejos negocios a Internet. No creo que funcione.

Este verano, un ejecutivo de The Wall Street Journal dijo que Google era un vampiro que chupaba la sangre de los periódicos. Usted, que ha defendido siempre el papel del buscador, ¿qué opina de esta afirmación?

Es ridículo. Google no ha robado nada de nadie, y envía más tráfico y más audiencia a las noticias que ningún otro. Es el nuevo quiosco. En lo que respecta a la publicidad, simplemente ha competido mejor. Da a los anunciantes una publicidad más eficiente y éstos no pagan por el espacio sino por el rendimiento [de las campañas]. Como Craiglist lo hizo mejor con sus lectores y anunciantes en el negocio de los clasificados, Google lo ha hecho mejor en otras áreas. Y eso es competencia.

Así que si alguien viene y te quita un negocio que tú solías tener, no es su culpa, sino la tuya. Los periódicos no cambiaron para servir a sus anunciantes de otros modos y ése ha sido un fallo de los periódicos. Google les ofrece muchas cosas, como publicidad, audiencia y promoción, y creo que la empresa informativa lista debería pensar en cómo usar Google.

Pero, ¿no sería mejor tener cuatro o cinco Google, por razones de competencia?

Ha habido muchos intentos. Microsoft lo está intentado y otras compañías, también. Pero Google es muy bueno y no se le puede culpar por serlo, porque no ha hecho nada malo para hacerse enorme. Puso mucha furia para crecer y eso está bien. ¿Deberíamos sostener que si eres económicamente bueno, tendríamos que castigarte? ¿Preferiríamos tener incapaces llevando los negocios, o listos? Yo prefiero a Google en este negocio.

Por otro lado, la búsqueda no lo es todo. Hay otras áreas en las que Google es débil, como en la web en directo; o en en el movimiento social, que pertenece a Facebook; o en la web local… Google ha fabricado héroes en otras áreas, pero hay un montón de oportunidades de avanzar para los que tengan valor e inteligencia.

Hablando de las redes sociales, ¿cuál cree será su papel en el futuro de la información?

Creo que la misma internet es una red social. Y el ganador será la compañía que venga a organizarla, a organizar lo que sabemos. Cuando estudiamos en la universidad los modelos de negocio de las empresas informativas, utilizamos cifras de la industria sobre el compromiso de los lectores con las ediciones digitales de los periódicos: 12 páginas vistas por lector cada mes. Los usuarios de Facebook consiguen esas cifras cada día. 30 veces más fidelidad que la que tienen los sitios de noticias. Así que si éstos piensan que son parte de la comunidad, se están engañando.

Tenemos que trabajar con las redes sociales, llevar nuestras noticias hasta allí y no esperar a que la gente venga a nosotros todo el tiempo.The New York Times hizo un reportaje hace un año, en el que una joven universitaria dijo lo siguiente al entrevistador: “Si la noticia es tan importante, me encontrará”. Así que no debemos esperar a que la gente venga a pedir noticias, debemos llevárselas a las redes sociales, y darnos cuenta de que la gente recolecta, comparte y se recomienda las noticias. Tenemos que hacer nuestra información mucho más social.

Precisamente, el diario The New York Times ha creado un departamento de investigación para averiguar cómo será el periódico del futuro. ¿Qué opinión le merece el papel electrónico?

Yo ya tengo papel electrónico, es mi ordenador. Y mi iPhone. Visité al editor de The New York Times la semana pasada y le dije lo mucho que me gustaba su aplicación para el iPhone, que uso para leer el periódico todos los días.

El problema con el papel electrónico es, una vez más, que las empresas informativas lo ven como la panacea universal que resolverá todos sus problemas, por arte de magia, durante la noche. Lo cual es ridículo e infantil.

El otro problema es que los editores ven en estos dispositivos una oportunidad de mantener su envoltorio, de hacer que la gente lea su publicación del modo en que ellos piensan que debe ser leída. Pero en la web no lo hacemos así, porque vamos de página en página, de enlace en enlace, y ésta es la nueva realidad a la que debemos acostumbrarnos. Tratar de mantener las cosas sólo por el envoltorio es, una vez más, una cuestión de ego.

¿Qué mensaje mandaría usted a los editores de periódicos?

Creo que los periódicos europeos están en mejor forma que los de Estados Unidos, pero deberían vernos como una señal de peligro. Lo que llamamos en inglés “El canario en la mina de carbón, el pájaro que llevas a la mina para saber si hay peligro. Deberían mirar a Estados Unidos como una señal de aviso, porque lo que suceda aquí creo que sucederá en otros sitios, ya que la dinámica de Internet y sus economías, sus economías de enlaces, es igual en todo el mundo. Si las cosas están mejor ahora en Europa de lo que están aquí, que lo vean como un lujo temporal. Pero que hagan lo que los periodicos estadounidenses no han hecho.

Han pasado quince años desde que apareció el primer navegador comercial, en octubre de 1994. Quince años en los que los periódicos no han hecho nada, y ahora ya es demasiado tarde. Pero queda algo de tiempo para los periódicos en Europa, para repensar completamente su negocio, para imaginar un futuro sin periódico. No por el periódico en sí, sino porque vendrá una fuerza destructiva y tendrán que averiguar que hacer con ella.

Tendrán que operar en redes con muchos sitios, con muchos agentes, crear nuevas redes publicitarias, encontrar nuevas formas de llevar valor a las noticias en internet, ayudar a los ciudadanos a contribuir a la creación de noticias, porque no podrán hacerlas solos, y probablemente redimensionar su negocio y hacerlo más pequeño para obtener beneficios, y así seguir viviendo y sirviendo a la sociedad con su información.

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