Pablo Eisenberg

Pablo Eisenberg

En los últimos tres años,  varios proyectos han aparecido en Estados Unidos que proponen  un modelo empresarial no lucrativo para la supervivencia de los grandes medios de comunicación. Una propuesta que comparte Pablo Eisenberg (París, Francia, 1932), quien advierte en un artículo de prensa del peligro de la desaparición de los periódicos para  la sociedad democrática.

Eisenberg emigró a Estados Unidos como refugiado cuando sólo tenía siete años. Pero antes de la II Guerra Mundial, recuerda algunos veranos en la Costa Brava, durante la época dorada en que su padre era el alumno preferido de un gran violonchelista catalán, de quien tomó el nombre y fue su padrino: Pau Casals.

Aquel niño es hoy en día miembro distinguido del Centro para el Liderazgo Público y Sin Ánimo de Lucro de la Universidad de Georgetown (Washington D.C., EEUU), columnista del diario The Chronicle of Philanthropy y uno de los intelectuales más respetados en materia de transparencia de las instituciones públicas y de las organizaciones no lucrativas. En una entrevista telefónica, el académico explica por qué la crisis está acabando con el periodismo de investigación y por qué habría que volver a los valores de la prensa tradicional. Leer más

James Boyle

James Boyle

Si hace dos décadas nos hubieran ofrecido elegir entre una red en la que imperara el anonimato, la pornografía y el desorden, y otra perfectamente controlada, limitada y armónica, habríamos elegido la segunda opción. Pero el miedo a la ausencia de algún tipo de control habría hecho que nos perdiéramos algo tan fantástico como la World Wide Web.

Es el punto de vista de James Boyle (Escocia, 1959), profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Duke (Carolina del Norte, EEUU)  y experto en dominio público y en propiedad intelectual, que sostiene que las personas sufrimos una desviación cultural  que nos induce a desconfiar de la apertura y a ver siempre la faceta peligrosa de nuestro entorno. Un problema que denomina agorafobia cultural.

Boyle es también un estudioso de los medios de comunicación que ha visitado España para participar como ponente en la Feria Internacional de Contenidos Digitales (FICOD), en donde ha impartido una conferencia sobre el papel que juega la agorafobia cultural en la evolución de las sociedades. Leer más

No todos los días se ve a un magnate amenazar en público a uno de sus competidores. Sucedió hace doce días, cuando Rupert Murdoch, empresario australiano de los medios de comunicación, compareció en una de sus cadenas de televisión para avisar de una posible  retirada de todos los vínculos de sus cabeceras del buscador Google. La entrevista es un lujo. Un lujo ver la cara y los gestos de un magnate al plantear un asunto tan peliagudo; y un  papelón para el entrevistador de Sky News, a quien casi puede oírse tragar saliva antes de formular cada pregunta a su jefe.

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¿Qué quiere este señor? Sólo él lo sabe, pero algunos datos y reflexiones pueden ayudar a entender lo que pasa por su cabeza:

  • Murdoch es un magnate clásico. Se puso al frente de un diario familiar con sólo 22 años y desde entonces ha creado el mayor imperio mediático sobre la Tierra, que incluye periódicos, revistas, editoriales, estudios cinematográficos y cadenas de televisión y radio en varios países. Se llama News Corporation.
  • Sus medios han apoyado sin reservas a, entre otros políticos, Margaret Thatcher, Tony Blair, George W. Bush y José María Aznar, hoy asesor del magnate. La cadena estadounidense Fox News es actualmente el principal látigo mediático con el que Murdoch azota la espalda política de Barack Obama.
  • No se llega a magnate amenazando con que se van a hacer cosas, sino haciéndolas. Murdoch sabe muy bien que podría retirar los vínculos a sus medios en Google en sólo 10 minutos, como el buscador se encarga de recordarle periódicamente. Pero él no lo hace, todavía.
  • No se construye un imperio mediático regalando la información que produces, ni tan siquiera un titular enlazado en un buscador. Murdoch no acaba de entender bien eso de la economía de enlaces o el zumo de Google del que habla el bloguero y columnista Jeff Jarvis. Es su información y quiere cobrar por ella, como ha hecho siempre.
  • Un buen ejemplo de su forma de entender la red es el acuerdo publicitario que firmó con Google en agosto de 2006, por el que el buscador pagó 900 millones de dólares para indizar la red social MySpace, que sólo debería garantizar una cierta cantidad de tráfico, y otros medios de News Corp.
  • El acuerdo finaliza el año que viene y MySpace no ha cumplido su parte. Más bien al contrario, ha reducido su tráfico un 20% cada año. Google quiere renegociar el contrato en 2010, para pagar 50 millones anuales, en lugar de los 300 que le está costando el anterior pacto. No es de extrañar que Murdoch enseñe los dientes. Nada personal; sólo negocios.

Algunas preguntas para el debate:

  • ¿Qué pasaría si News Corp. retirara su medios de Google y se echara en brazos de su principal competidor, Bing, de Microsoft? Prácticamente nada, más allá de que Murdoch cumpliría el sueño de cobrar por sus vínculos.
  • ¿Qué pasaría si los principales medios estadounidenses, e incluso de otros países, siguieran el mismo camino? Probablemente, se trataría del primer gran golpe a la hegemonía del gigante de las búsquedas, que a partir de entonces debería cambiar, incluso, su lema: Organizar la información del mundo… menos la de los medios de información del mundo.
  • ¿Qué impacto tendría sobre los usuarios y las empresas esta situación? Desde luego, a Microsoft le encantaría dar semejante golpe al único rival que no ha podido doblegar. Pero los usuarios deberían acostumbrarse a buscar en Google para buscar en la red y a buscar en Bing para buscar en los periódicos. Una brecha nunca conocida y que probablemente desagradaría a todo el mundo, menos a Murdoch.

Por último, una pregunta tangencial e inquietante, en favor del magnate: ¿Por qué es un pecado que Murdoch quiera cobrar por sus enlaces en Google, pero es fantástico que Twitter quiera hacer exactamente lo mismo con sus tweets?

Pam Horan

Pam Horan

Asfixiados por la situación económica, varios medios digitales estadounidenses comenzarán en las próximas semanas a probar nuevos modelos de suscripción para el acceso a sus sitios web. La prensa digital intenta, así, buscar nuevas fuentes de financiación en un momento en que la publicidad no es capaz de cubrir sus expectativas de ingresos.

Pam Horan (Nueva York, EEUU) es presidenta de la Online Publishers Association (OPA), la más importante asociación de editores digitales estadounidenses, que cuentra entre sus filas con cabeceras tan relevantes como The New York Times, CNN o About.com. Esta organización elabora periódicamente estudios de investigación sobre el nuevo soporte digital, para conocer su alcance como canal publicitario y como negocio para la industria editorial.

Horan explica en una entrevista telefónica los esfuerzos que está haciendo la OPA para cambiar la visión cortoplacista que algunos anunciantes tienen de Internet y encontrar formatos publicitarios que atraigan la inversión al soporte digital, en un momento económico especialmente difícil para las empresas informativas. Leer más

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Kevin Smith

Al menos medio centenar de periodistas han sido encarcelados en Estados Unidos, desde 2001, por negarse a revelar ante un tribunal la identidad de sus fuentes. Durante la pasada campaña electoral, el hoy presidente Barack Obama se comprometió con las principales asociaciones profesionales de la prensa a impulsar una legislación federal que, más allá de la protección que ofrecen algunas leyes estatales, garantice el trabajo de los periodistas y el anonimato de sus informadores a escala nacional.

El texto original de esta ley escudo pretendía proteger al periodista frente a las citaciones judiciales que le exijan identificar a sus fuentes, so pena de ir a la cárcel, así como evitar que las personas que podrían aportar pruebas o testimonios a un redactor se nieguen a hacerlo por miedo a que su anonimato no sea respetado. Por si fuera poco, la ley intentaba algo no menos díficil: definir la profesión de periodista, para delimitar claramente quién podía acogerse a esta protección.

La semana pasada, miembros del Senado de Estados Unidos acercaron posturas para acordar un texto del proyecto de Ley de Libre Flujo de la Información que, de momento, amplía la definición de periodista y garantiza una protección limitada y decreciente de los redactores y sus fuentes, según la naturaleza del caso en que se encuentren involucrados: desde casi completa en los litigios civiles, a escasa en los penales y casi nula en los relativos a la seguridad nacional. Leer más

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Amos Gelb

Los lectores no pagarían directamente por las noticias en la red, pero sí indirectamente. Es lo que cree Amos Gelb (Londres, Inglaterra, 1964), un profesor de Periodismo en la Universidad George Washington de la capital de Estados Unidos que ha empleado buena parte de su carrera profesional como productor de informativos en las cadenas de televisión CNN y ABC.

La semana pasada, Gelb publicó un artículo en la revista digital PaidContent en el que propone que a la factura de la conexión a internet se añada una pequeña suma que sirva para sufragar parcialmente los gastos de los grandes medios en la red. El sistema es análogo al de las compañías de televisión por cable estadounidenses, que dan una parte de la factura a los principales proveedores de contenido de aquel país.

En una entrevista telefónica, el periodista y académico explica los detalles de su propuesta, sorprendido de que nadie la haya puesto sobre la mesa hasta ahora. Leer más

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