Cualquiera que lea sobre medios de comunicación podría suponer que existen, al menos, dos facciones en el periodismo: una que rechaza cualquier cambio en el método clásico de elaboración de la información; y otra que desea justamente lo contrario: acabar hasta con el último resquicio del periodismo tradicional y reinventarlo desde cero.
¿La conservadora y la rupturista? Llámenlas como quieran, pero hay algún otro adjetivo que podría aplicarse a ambas, simúltáneamente. A mí se me ocurre uno: irresponsables. Los unos, por negar los avances tecnológicos que puedan mejorar el modo que la información se hace y se distribuye a la sociedad. La misma tecnología que trajo, entre otras cosas, la imprenta a la que se aferran y de la que también renegaron los sectores más reaccionarios de la sociedad de hace seis siglos.
Irresponsables los otros, por pretender que el periodismo es un pasatiempo y no un oficio que necesita mucho tiempo, dedicación y recursos. Tirar por el desagüe todo el bagaje conseguido por la prensa en su historia, sólo por darse un baño de pseudomodernidad, parece del género bobo.
En resumidas cuentas, los unos reniegan de herramientas poderosísimas para investigar mejor, y los otros reniegan de un oficio poderosísimo que les permitiría investigar mejor. ¿Adivinan quiénes aplauden y jalean a ambos bandos? Sí, precisamente, quienes deberían ser objeto de investigación. Tienen que estar partidos de risa con este asunto.

Cualquiera que lea sobre medios de comunicación podría suponer que existen, al menos, dos facciones en el periodismo: una que rechaza cualquier cambio en el método clásico de elaboración de la información; y otra que desea justamente lo contrario: acabar hasta con el último resquicio del periodismo tradicional y reinventarlo desde cero.

¿La conservadora y la rupturista? Llámenlas como quieran, pero hay algún otro adjetivo que podría aplicarse a ambas, simultáneamente. Por ejemplo, irresponsables.

Irresponsables los primeros, por negar los avances tecnológicos que puedan mejorar el modo en que la información se hace y se distribuye a la sociedad. La misma tecnología que trajo, entre otras cosas, la imprenta a la que se aferran y de la que también renegaron los sectores más reaccionarios de la sociedad de hace seis siglos.

E irresponsables los segundos, por pretender que el periodismo es un pasatiempo y no un oficio que necesita mucho tiempo, dedicación y recursos. Tirar por el desagüe todo el bagaje conseguido por la prensa en su historia, sólo por darse un baño de pseudomodernidad, parece del género bobo.

En resumidas cuentas, los unos reniegan de herramientas poderosísimas para investigar mejor, y los otros reniegan de un oficio poderosísimo que les permitiría investigar mejor. ¿Adivinan quiénes aplauden y jalean a ambos bandos? Sí, precisamente, quienes deberían ser objeto de investigación. Tienen que estar partidos de risa con este asunto.

Michael Schudson

Michael Schudson

Michael Schudson (Milwaukee, Wisconsin, EEUU, 1946) es profesor de Periodismo en la Universidad de Columbia en Nueva York y ha estudiado desde hace décadas el papel de los medios en las sociedades democráticas, un asunto al que ha dedicado una decena de libros como autor o editor.

A finales del año pasado, publicó junto con Leonard Downie Jr., ex editor ejecutivo de The Washington Post, un interesante informe titulado La reconstrucción del periodismo americano en el que propone varias medidas para mejorar una prensa estadounidense en franco declive por la crisis económica y la revolución tecnológica.

Schudson explica en una entrevista telefónica los principales fundamentos de sus recomendaciones, sugiere la creación de un fondo público para la financiación de las empresas informativas locales y señala el papel creciente de la filantropía y las organizaciones sin ánimo de lucro como nuevo soporte necesario de la información del futuro. Leer más

Upendra Shardanand

Upendra Shardanand

Cuando muchos creen que los dispositivos lectores de libros electrónicos son una oportunidad para la difusión del conocimiento, hay quien avisa de que podrían convertirse en todo lo contrario, un club reservado a quienes tengan los medios para ingresar en él. Upendra Shardanand (Salisbury, Maryland, Estados Unidos, 1972) ha publicado en la revista digital PaidContent un artículo en el que detalla este posible riesgo, que ahora explica en una entrevista telefónica con ABC.es.  Este emprendedor también predice que los eBooks sólo supondrán una fuente de ingresos para la prensa mientras permitan a los editores mantener un control sobre el contenido publicado, que se perderá cuando estos dispositivos ofrezcan a sus usuarios la posibilidad de navegar por la red.

A los 26 años, Shardanand  vendió Firefly Network -la empresa que montó con sus compañeros del Instituto Tecnológico de Massachusetts- a Microsoft y fue contratado por la multinacional estadoundiense para colaborar en el desarrollo de Passport, el sistema de identificación en la red que usan Hotmail y Messenger, entre otros servicios de la compañía de Bill Gates. Más tarde, asesoró a grandes compañías, como Time Warner, en matería de protección electrónica de contenido y participó como fundador o consejero en varios proyectos digitales.

Su último proyecto, Daylife, pretende ofrecer a las empresas de comunicación un sistema con el que organizar la información diversa y heterogénea que puede encontrarse en Internet. Una posición privilegiada para entender la idiosincrasia de la web y el papel que desempeñan los dispositivos que permiten el acceso a la gran red. Leer más

Casi tres decenas de expertos internacionales han desfilado por este blog para ofrecer la receta mágica que permita la supervivencia de los medios digitales. Algunos se muestran partidarios de cobrar por la información de las cabeceras y otros por financiarlas exclusivamente a través de la publicidad.  Me pregunto cuál es la receta que proponen  los lectores de este blog.

La situación -muy resumida- es la siguiente:

  • Los sondeos realizados hasta ahora ofrecen resultados dispares, pero parecen coincidir en que la mayoría de los lectores no está dispuesta a pagar por la información en la red. No obstante, el precio de los anuncios digitales ha caído vertiginosamente y la publicidad ya no es suficiente para mantener la mayoría de las redacciones digitales.
  • La historia reciente de la prensa digital indica que cuando se cobra por la información, se ganan algunos suscriptores pero se pierden  muchos lectores y, por tanto, ingresos publicitarios.
  • Muchos medios han puesto sus esperanzas en la telefonía móvil, en los lectores de libros electrónicos e, incluso, en el ordenador de tipo tablet que Apple presentará a final de mes, pero no parece que ninguno de estos dispositivos pueda resolver los problemas económicos de la prensa, al menos, a corto plazo.

Así que ¿qué harían los lectores de este blog si fueran editores de un diario digital? Las opciones -también, muy resumidas- son las siguientes: Leer más

Ron Steinman

Ron Steinman

Ron Steinman (Nueva York, 1934) fue jefe de la oficina de Saigón de la cadena NBC durante la guerra de Vietnam, un conflicto sobre el que más tarde ha escrito varios libros y filmado otros tantos documentales. Tras pasar más de 35 años en el mundo de los informativos de televisión y los documentales -y recibir numerosos premios por su trabajo-, decidió volver la vista hacia la red.

Ahora, es editor ejecutivo de The Digital Journalist (El periodista digital), desde donde crea debate cada mes poniendo en contexto el periodismo digital de hoy en día con respecto del que él ha ejercido en su extensa carrera.

Uno de sus últimos artículos El periodismo ciudadano: una receta para el desastre ha provocado una amarga polémica entre los que piensan que cualquiera puede ejercer sin formación la profesión periodística. En una entrevista teléfonica, Steinman explica las razones de su escepticismo hacia esta teoría. Leer más

David Schimke

David Schimke

Cuando se habla de la crisis de la prensa, los medios se llenan de titulares sobre los problemas de los grandes nombres del panorama informativo. Pero más allá de los grandes periódicos y de las grandes cadenas de televisión y radio, existe una prensa -denominada alternativa-, cuyos  periódicos, revistas, boletines y fancines llevan varias décadas llenando los huecos de información que los grandes medios no han querido o no han podido llenar.  ¿Cómo afrontan la crisis estas publicaciones?

David Schimke (Wisconsin, 1967) es redactor jefe de la revista Utne Reader, un referente escrito de la prensa alternativa estadounidense que cada dos meses publica una selección del mejor material periodístico sobre “política, cultura y nuevas ideas” aparecido en más de 1.500 cabeceras de todo el país.

En una entrevista telefónica, este periodista se muestra ilusionado por la oportunidad que Internet ofrece a la prensa alternativa. A diferencia de los responsables de los grandes medios, Schimke  no ve amenazas en una red que suele beneficiar a las publicaciones que se dirigen a las pequeñas audiencias especializadas, o de nicho, las mismas a las que ellos sirven desde hace décadas. Leer más

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