Jeff Israely

Jeff Israely

Por la cabeza de Jeff Israely (Nueva York, EEUU, 1968) pasó la misma idea que ronda ahora mismo la mente de muchos periodistas de todo el mundo: montar su propio medio de comunicación. La diferencia es que él decidió ponerla en marcha. Fue hace año y medio cuando este corresponsal en Francia de la revista estadounidense Time se puso manos a la obra y emprendió un camino tan apasionante como complejo y, a veces, aterrador.

Para un periodista de la vieja escuela, ajeno al mundo empresarial y al de las nuevas tecnologías, el proceso ha sido largo y difícil, repleto de certezas e incertidumbres, idas y venidas, ilusiones y decepciones que publica periódicamente en su blog News Launch Diary.  Ahora, empieza a ver la luz al final de un camino que pretende que acabe en la creación de una gran empresa informativa internacional.

En un momento en que los corresponsales extranjeros son las primeras víctimas de la crisis y en que se buscan nuevas fórmulas de información local, Israely está convencido de que cada vez es más necesaria una perspectiva global de este mundo.  Y parece decidido a encontrarla, aunque tenga que buscarla solo.

Lleva muchos años informando desde Italia y desde Francia; sobre el Papa, Berlusconi, Sarkozy… y de pronto se ve usted rodeado por prototipos HTML, planes de negocio y presentaciones de PowerPoint. ¿Qué opinan de esto sus familiares, colegas y amigos?

Mucha gente fuera de este negocio no sabe realmente lo que está sucediendo ni cómo toda la estructura de la industria está cambiando, desmoronándose e implosionando. Se preguntan por qué no sigo escribiendo para la revista Time, haciendo periodismo tradicional. En el mundo exterior podría no estar tan claro lo grande que es este cambio, pero obviamente mis colegas y mi familia saben que esta transformación está sucediendo y creen que no hay tiempo que perder. Cada día está más claro que el periodista individual tendrá que inventar algo por sí mismo si quiere seguir formando parte del futuro.

¿Cree que este camino de emprendedor que usted ha tomado será la única vía en el futuro?, ¿será posible ser periodista sin ser emprendedor?

Creo que siempre habrá un cierto número de trabajos fijos a tiempo completo. Los medios tradicionales necesitarán una plantilla núcleo para cubrir noticias y todos necesitaremos agencias, como The Associated Press y Reuters. Así que habrá trabajos fijos para periodistas, pero cada vez menos. La carrera profesional que se abría ante un periodista cuando yo empecé ya no está allí. Para alguien que quiera construir algo y crecer como profesional, habrá cada vez más razones para intentar crear algo por su cuenta. En el caso de mi proyecto, es algo que requiere construir un negocio y aprender a manejar una plantilla, pensar en modelos de negocio, en crear ingresos… El periodista individual, ya tenga un blog o sea colaborador, tendrá que pensar en generar ingresos, en qué productos puede elaborar, en cómo convertirse en una marca. Creo que nos dirigimos definitivamente a esta forma de pensar y ya no podremos decir que nuestro trabajo es sólo informar y escribir historias, porque no bastará con eso. Un grave fallo de las grandes organizaciones es mantener a los periodistas al margen de asuntos como cómo llegar a los lectores, crear audiencias e ingresos, porque tienen mucho que decir sobre esto.

Sé que no quiere dar detalles de su proyecto, pero ¿podría resumirlo en una frase?

No, todavía no puedo dar detalles, pero sí decir que pretendo crear una empresa informativa con una perspectiva global.

Y ¿dónde está el dinero? He leído que se había planteado incluir contenido premium e incluso la creación de una empresa sin ánimo de lucro.

En las próximas dos semanas tendré listo un prototipo del sitio web y entonces iré a buscar a los inversores. Desde el principio, la idea ha sido crear una empresa con ánimo de lucro, pero iré donde esté el dinero y cada vez hay más dinero en fundaciones que ayudan a la empresas que empiezan. Tal vez parta de un modelo mixto, pero intentaré conseguir dinero de los inversores, lanzar un sitio pequeño, captar audiencia y entonces intentarlo con el capital riesgo. Cuando hice el plan de negocio, me planteé lanzarlo con una plantilla amplia, pero a medida que pasa el tiempo me doy cuenta de que hay que lanzarlo más pequeño, construir la audiencia poco a poco y luego tratar de hacerlo crecer.

Al principio era reticente a usar los blogs, pero ahora ha abrazado la nuevas tecnologías: blog, Twitter… ¿Por qué este cambio, cree que serán herramientas necesarias para el periodismo en el futuro?

Se me ocurrió la idea hace unos meses. Primero, como medio para conectar con quien está viviendo la misma que experiencia que tú. Y es asombroso cómo ha respondido la gente, cómo comparte sus experiencias y sus contactos. El blog y Twitter han abierto estos canales de colaboración. Por otra parte, al usar estas herramientas yo comparto unas experiencias que pueden servir a otros en sus proyectos. Esta conversación a través de las redes sociales es asombrosa, mientras los periodistas suelen estar en cierto modo aislados, concentrados en su historia y con una idea clara de cómo hacer su trabajo. Pero hay otras formas de hacerlo, otras formas de compartir y de crear audiencias. Creo que son un medio muy bueno para contar mi proyecto y para crear el germen de su audiencia. Además, el proceso de escribir un blog me ayuda a aclarar mis propios pensamientos.

Usted conoce bien la cultura europea. ¿Qué diferencias ve entre los medios digitales estadounidenses y los europeos?, ¿está Estados Unidos mejor preparado para el futuro?

Las empresas informativas de Estados Unidos se están desintegrando más rápidamente que en Europa, para bien o para mal. La realidad de lo que está pasando cada vez está más clara para el periodista de aquél país, que para el europeo, donde hay más protección del empleo y un sentimiento mayor de que los periódicos son un bien social. Pero creo que a estas alturas las diferencias no son tan grandes y en ambos sitios hay una resistencia a la situación, porque los humanos nos resistimos a pensar que las cosas deben ser como debían ser, hasta que no quedan alternativas.

Como corresponsal extranjero, soy el primero que se da cuenta de estos cambios, porque solemos ser los primeros en ser víctimas de las reducciones de costes. Pero también hay despidos masivos en los periódicos locales y un nuevo mundo está naciendo. Cuando entré en Twitter tuve la curiosa sensación de que llegaba tarde, pero a tiempo. Me parece muy claro que éste es uno de los nuevos modelos de comunicación, y aunque te castigas por no haber entrado antes, ves que puedes emerger rápidamente y empezar a vivir esta realidad.

Como corresponsal extranjero, ¿cree que habrá una mejor cobertura de la información?

La respuesta directa es no. La cantidad de noticias cubiertas desde un determinado lugar está descendiendo rápidamente. Me refiero a los reportajes que vienen de todo el mundo. Pero es una paradoja, porque parece que cada vez hay más, que cada vez se escribe más sobre asuntos globales, ya que todo el mundo puede opinar ahora. Pero si se mira con detenimiento lo que se lee y quién lo está escribiendo, suele ser un centenar de personas que hablan sobre un hecho, una historia de la que The Associated Press, The New York Times o el diario ABC han escrito. Es decir, puede encontrarse a cien blogueros hablando sobre una nueva ley en Barcelona, pero lo hacen sobre una sola historia publicada. Hay un montón de opinión y análisis, pero cada vez menos información, menos noticias. Y no creo que esto vaya a cambiar en un plazo breve, porque los corresponsales extranjeros con experiencia son caros y sus noticias no son críticas para las empresas informativas. Si se miran las cifras, el problema no está en que las empresas informativas no contraten a corresponsales fijos, sino que ni siquiera contraten a colaboradores o que los que contraten hagan su trabajo más cerca de la rapidez, la opinión y el análisis que del reportaje. Mi proyecto pretende ayudar a llenar este hueco, pero no creo que a corto o medio plazo tengamos mejor información.

¿Qué cambios tendrán que hacer las grandes compañías de medios para sobrevivir en estos tiempos de cambio?

Necesitan encontrar el mecanismo para permitir a los periodistas y a los nuevos proyectos ser parte de su estructura. Como sucede en Silicon Valley, en las empresas tecnológicas grandes, como Google, que invierten en pequeñas empresas. Las compañías de medios deberían hacer lo mismo. No digo que tengan  que invertir en mí [risas], pero creo que existe una resistencia institucional a cambiar el núcleo de su producto. Un modo de cambiar su cultura y el modo en que hacen las cosas es permitir que la innovación venga de fuera, algo menos caro que intentar cambiar lo que hacen tradicionalmente. Por otro lado, tendrán que hacer lo que los periodistas tratamos de hacer individualmente: abrazar los nuevos medios de comunicación y de contar las  historias. La buena noticia es que los costes son mucho menores y puedes llevar tus noticias a lectores de todo el mundo, sin tener que pagar la impresión y la distribución. Por otra parte, cuentan con algo que los pequeñas compañías luchan por conseguir: la credibilidad de sus marcas. Pero es difícil, porque que el campo de juego ha cambiado y las barreras de entrada ya no existen. Necesitan coger lo mejor que tienen, hacerlo más flexible y averiguar nuevas formas de aprovechar la tecnología.

¿Qué es lo más importante que ha aprendido durante este año?

A mantener mi mente abierta y a aceptar los cambios. Al mismo tiempo, me he dado cuenta de que las habilidades y la experiencia de alguien que ha trabajado casi 20 años para los medios no tienen demasiado valor. Necesito encontrar la forma de integrarlos en el nuevo escenario, lo que me parecía aterrador porque nunca he sido parte de la revolución tecnológica. Pero lo básico no es tan difícil de aprender -montar un blog o aprender los trucos de Twitter-, y aunque parece aterrador visto desde fuera, cuando te pones enfrente de ello no es tan difícil. Dicho esto, el reto de levantar algo y ponerlo a andar es muy duro y requiere de lo mismo que requiere el periodismo: paciencia y persistencia. Hacer todo paso a paso, en un proceso en el que no hay soluciones mágicas.

¿Qué consejo daría al periodista que piensa en estos momentos hacer lo mismo que usted?

Desafortunadamente, no puedo dar ninguno concreto sobre el proyecto, porque no lo he lanzado  todavía. Pero para el proceso de preparación, el primer consejo sería: No dejes tu trabajo. Será un proceso largo y es mejor mantener ambas cosas hasta que puedas dejar atrás la antigua. Agárrate a lo que tienes y construye poco a poco. En los primeros meses, no se lo dirás a la familia y a los colegas, pero no hay razón para ser tímido sobre este asunto. Así que el principal consejo es: Habla con todo el mundo, porque te ayudará a aclarar tus ideas y te sorprenderá lo mucho que la gente puede aportarte. Y sigue adelante.

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