Anthony Smith

Anthony Smith

La prensa ha sobrevivido a todas y cada una de las revoluciones tecnológicas a las que se ha enfrentado en su historia, y la revolución de Internet no será una excepción, aunque sí traerá cambios mucho más numerosos y profundos que las anteriores. Es la opinión de Anthony Smith (Londres, Inglaterra, 1938), hoy en día presidente de la Fundación Hill de la Universidad de Oxford inglesa.

Este académico y productor de televisión fue el creador del mítico canal Channel 4 de la BBC, cuando la cadena británica vivió su época dorada a principios de los ochenta, y también el autor de Goodbye Gutenberg, un libro que trata sobre el impacto de la informática en las redacciones de aquella época y que se ha convertido en una obra premonitoria, por las muchas ideas que entonces se apuntaron y hoy se cumplen en el sector de la prensa internacional

Smith comenta desde Londres, en una entrevista telefónica, el nuevo artículo que ha escrito sobre la situación de la prensa en la era de Internet y que será publicado en España el próximo mes de mayo.

Dice en su artículo que Internet va más allá de los cambios que trajo la informática a las redacciones, al poner en jaque las propias ideas sobre las que sustenta el periódico. ¿Cuáles son estas ideas y cómo están cambiado?

La primera es la recolección y diseminación diaria de información. En Internet no estás confinado al día a día y no tienes que pretender que tu información ha sido recolectada hoy o está relacionada con el tiempo. La otra expectativa, es la que lleva a pensar que los periódicos contienen una gran variedad de material para interesar a una gran variedad de personas. En Internet, se puede profundizar en la información que te interesa como individuo.

De hecho, usted que cree que una de las razones subyacentes en el declive de la prensa es su incapacidad para contentar a una audiencia cada vez más diversificada. ¿De verdad hay un modo de contentar a todas las audiencias, o los periódicos deberían centrarse en la información especializada, de nicho: económica, deportiva, etcétera?

Sí, de hecho, cuando llegó la impresión con offset, los periódicos publicaron muchos suplementos porque les parecía un modo más fácil de afrontar este problema de sobrecomplejidad: dividir el diario en muchos suplementos, para que quien estaba interesado en las noticias de consumo o de deportes pudiera extraer su propio pedazo del diario. Fue una situación transitoria entre los setenta y los noventa y ahora Internet ha llevado esta situación aun más lejos.

¿Veremos, entonces, pocos periódicos generalistas en el futuro?

Veremos de todo, pero en diferentes proporciones. Hay muchas otras razones por las que los periódicos desarrollaron los suplementos; principalmente, por el modo en que se estaba desarrollando la publicidad: Los anunciantes de alimentación querían establecer vínculos con los artículos sobre alimentación, las universidades querían anunciarse directamente ante las personas interesadas en la educación… vimos este auge de los suplementos alrededor de las necesidades de los anunciantes. Por supuesto, estas necesidades siguen presentes. En el caso de los diaros estadounidenses se añade una razón geográfica, pues suelen ser producidos en el centro de la ciudades, pero la población ya no vive en las ciudades sino en la periferia y los periódicos deben llegar allí antes de que los trabajadores lleguen a casa. Así que a menudo producen suplementos relacionados con estos barrios, para que los ciudadanos cuenten con un diario metropolitano y un suplemento especial sobre su barrio, que realmente ha sido proporcionado por un supermercado local. Todos estos factores han funcionado a pesar de la llegada de Internet, pero la red ha socavado las principales ideas que sustentaban el periódico.

Cree usted que los periódicos a lo largo de su historia han visto las nuevas tecnologías como muestra de perdición y no de renovación. ¿Cómo pueden los diarios usar la red para renovarse?

Eso es precisamente lo que están buscando. De entrada, han abierto sus propios blogs, en los que puede leerse más sobre un tema en particular de la versión impresa. El problema es que muchos diarios pensaron que eso les traería más anunciantes, pero no han sido tantos como esperaban. Así que han tenido que pagar por los blogs, que contienen un montón de material, sin contar con un apoyo publicitario que los sustente. Otros periódicos se han ido por completo a la red, y en mi opinión han cometido un error al irse en busca de una publicidad sin compensar la que han perdido en la versión impresa. Creo que de momento, los periódicos tendrán mejores beneficios en el papel, por lo menos durante los próximos diez o veinte años.

Sostiene usted que no hay una correlación entre el incremento de internautas y la caída en lectores. ¿Por qué cree que los editores opinan justamente lo contrario?

Supongo que si eres un editor debes creer en lo que haces y pensar que puedes robar lectores de otro periódico, al menos en el caso de la prensa europea, donde hay competencia. En Estados Unidos, donde la mayoría de los periódicos son monopolios, creo que todavía esperan que una nueva generación de nuevos lectores se interese por la lectura de periódicos, aunque todas las evidencias parecen mostrar que la generación presente no lee la prensa en absoluto y está completamente entregada a los blogs y la edición digital, o no lee noticias en absoluto. Consiguen las noticias en la televisión, o aquí y allá, pero no se sientan sistemáticamente a descubrir que sucede en el mundo.

Y usan más las redes sociales.

Sí, lo que refleja en conjunto la situación de las sociedades occidentales. El caso es que parece que estamos produciendo una nueva generación que no está interesada en los asuntos del mundo. Pero algunos editores no acaban de verlo y creen que algo sucederá que reorganizará el interés en la política, por ejemplo. Cierto que el medioambiente sí despierta la imaginación de la gente joven, pero no leen sobre este asunto en los periódicos, tanto como a los periódicos les gustaría.

Dice en su artículo que Internet está creando relaciones complejas con el mundo de las noticias impresas que no necesariamente las desplazan.

Hay una interconectividad entre el periódico e Internet, pero no podemos saber si sólo eso podrá contribuir a la subsistencia de los diarios. En Reino Unido hay un montón de espacio donde los periódicos tradicionales podrían sobrevivir relacionados con Internet, pero se perderá algún periódico por razones económicas para que los otros encuentren un mercado más grande.

Muchos editores ven los dispositivos portátiles, como el iPad o el Kindle, como un modo de controlar el modo en que se lee el medio y, por tanto, de recuperar el control del negocio. ¿Cree que lo conseguirán?

Creo que no es posible todavía. Yo tengo un Kindle y lo encuentro muy útil para leer libros, pero aún no me veo leyendo en él ni siquiera mis revistas mensuales favoritas. Cuando entro en un avión voy siempre con mi Kindle y parece como si llevara un biblia o algo así [Risas]. Es muy útil porque ahorra mucho espacio en la maleta.

Los despidos han enviado a muchos periodistas con experiencia a la red y usted apunta en su artículo que los periódicos podrían estar creando así su futura competencia.

Completamente. Estamos ante una coyuntura transitoria entre dos situaciones muy diferentes. Parece una buena idea mandar a periodistas a escribir blogs, pero al cabo de un tiempo éstos descubren que pueden relacionarse directamente con los lectores, y los lectores descubren que pueden relacionarse directamente con el periodista, ambos sin la referencia del periódico. En cualquier caso, y en el medio de esta gran transición, todavía siento que los periódicos sobrevivirán a esta etapa: perderán periodistas, lectores, suplementos… pero creo que seguirán y serán muy importantes a la hora de movilizar la opinión política. Todos tenemos que pasar por elecciones y si los periódicos se pusieran en huelga, las elecciones no podrían tener lugar. Todavía necesitamos a los periódicos para movilizar la opinión.

Usted sugiere que los lectores están acostumbrados a pagar por la distribución, pero no por la información en sí.

Sí, y de hecho soy muy escéptico sobre el valor de los periódicos gratuitos. En Londres teníamos un periódico nocturno muy bueno, The Evening Standard. Primero fue socavado por un montón de diarios gratuitos vespertinos, como el 20 Minutos que tienen en España. Después un ruso lo compró y ahora es completamente gratuito. Pero ahora es casi imposible encontrarlo. Como es gratuito, los quioscos no están interesados en él. Así que hemos perdido la máquina de opinión que solía ser importante no sólo como fuente política, sino también de cine y teatro.

Opina que se está perdiendo el punto de vista político y cultural.

Sí, y lo que moviliza la opinión. Usted coge su periódico y consigue un buen titular sobre qué película ver o no ver y eso moviliza a toda la ciudad. Sin los periódicos es muy difícil movilizar la opinión.

Su idea del cobro de los periódicos coincide en cierto modo con la de Rupert Murdoch.

Sí, él quiere cobrar en Internet. Veremos si lo consigue, pero creo que la gente no querrá pagar. En los últimos años ha perdido a unos cuantos buenos periodistas, que han preferido irse a los blogs. Sobre todo en Estados Unidos, ha perdido a tantos reporteros que ahora cuando pretende cobrar, me pregunto qué va a vender, hay tan poco por lo que merezca la pena pagar, sobre todo cuando hay tantas alternativas gratuitas. En cierto modo, ahora es todo un poco desastre; veremos que nos trae el futuro.

Sé que no le gusta hacer predicciones, pero tengo que preguntarle cómo cree que será el periodista del futuro.

Me pregunto quién va a entrenar a los periodistas. La gran idea que subyace en los grandes periodistas de todos los tiempos es que pasaron años y años escribiendo en los periódicos y siendo criticados por sus colegas y cuando dejan el periódico pierden todo esto. No tienen que ir a una oficina a hablar con colegas, sólo se levantan por la mañana, escriben algo en su ordenador y vuelven a la cama [risas]. A largo plazo, me pregunto quién va a entrenar a los periodistas y dónde quedarán las redacciones, los grandes jefes que seleccionaban periodistas, los entrenaban, les daban oportunidades y les criticaban hasta que se convertían en gigantes de la opinión.

¿Cree que tendremos mejor información en el futuro, que la sociedad estará mejor informada y será más democrática que la de las últimas décadas?

Hay varias cuestiones en su pregunta. Habrá más información disponible, así como más mentiras y más verdades. Y tendremos que usar mucho más nuestro propio juicio. La gran responsabilidad del lector será la de tener criterio, y la del sistema educativo será crear personas que lean críticamente.

¿Asumirán esta responsabilidad?

Deberían, pero realmente no lo sé. [Risas] La primera cosa que uno debe decidir es si ser optimista o pesimista, y seguro que se encuentran suficientes razones para justificar cualquiera de los dos puntos de vista.

NOTA DEL ENTREVISTADOR: El artículo de Anthony Smith será públicado en español en Infoamérica II, Iberoamerican Communication Review, Cátedra  UNESCO de Comunicación, Universidad de Málaga, Número 2 . La crisis de la prensa (The Newspaper Crisis) estará disponbile en mayo de  2010 en www.infoamerica.org.
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