Paul Biggar

Paul Biggar

Paul Biggar (Dublin, Irlanda, 1981) nunca ha tenido mucha relación con los medios de información: no es un periodista de larga carrera ni un experto en comunicación social ni mucho menos un magnate mediático. Biggar es sólo un joven programador informático que se ha propuesto crear un sitio web con una peculiaridad interesante: implicar a los periodistas que se quedan en paro o ejercen de forma independiente.

Este proyecto, denominado Newslabs, pretende  aportar a los profesionales de la información aquellas herramientas de las que suelen carecer en la red: un sistema para publicar, un procedimiento para obtener audiencia y un modo de financiarse.  Las tres cosas que más echan de menos los periodistas autónomos.

En una entrevista telefónica, Biggar explica las claves de NewsLabs y hasta qué punto la situación de la prensa se ha convertido en una oportunidad para su proyecto, cuya primera versión saldrá a la luz la próxima semana:

¿Cómo funcionará el servicio que pretende poner en marcha?

La idea fundamental detrás del proyecto es que los periodistas se están quedando sin trabajo porque los viejos medios ya no funcionan como antes, y es la gente que produce la información la que está sufriendo  los problemas de esta industria. La proposición que les hacemos es que podemos ayudarles en todo lo que necesitan para reinventarse en la red y que puedan centrarse en informar.

Los periodistas se dedican a escribir y ustedes se encargan del resto. ¿En qué consiste ese resto?

Hacemos optimización de buscadores, integración en medios sociales -Facebook, Twitter, etcétera-, manejamos los aspectos relacionados con la comunidad y ofrecemos ‘efecto red’, por el que una persona que viene a leer a un autor, puede encontrar a otros, a medida que la comunidad crece. Además, ofrecemos ingresos por publicidad y sindicación de contenido. Es muy difícil para  los periodistas averiguar cuál es el mejor modo de hacer dinero, de conseguir publicidad y de publicar  sus artículos en otros medios.

¿Cómo cree que un negocio así puede cambiar la estructura del periodismo?

Casi todo el mundo sabe cuál será el futuro de los periodistas, un futuro en el que tendrán que ser una especie de hombres orquesta capaces de grabar vídeo, hacer fotografías, escribir y encargarse de la integración en medios sociales. Hay un buen número de personas que han triunfado en este camino, como VenturebeatTechCrunch o The Huffington Post. Los nuevos periodistas tendrán que conocer este camino, que ya se enseña en muchas universidades, pero los periodistas tradicionales que han sido despedidos y ahora se encuentran colaborando lo tienen mucho más difícil. El futuro es el mismo para todos, pero nosotros nos encargamos de este último grupo.

¿Cómo es el proceso de desarrollo de un proyecto así?

Planeamos tener una versión beta la próxima semana. Esperamos que los periodistas que participan en el proyecto nos digan “esto y esto es erróneo… y necesito esto otro”. Al mismo tiempo estamos organizando una base de periodistas y el modo de hacerlo es colectivamente, porque la reputación de uno estará ligada a la del resto, y con la seguridad de que tenemos un buen grupo. Estamos hablando con unos periodistas y ellos asu vez hablan con el resto de compañeros.

De algún modo, es un dessarrollo distribuido.

Sí, es muy parecido. De hecho, seguimos las ideas del código abierto.

¿Cuál es el reto más importante que afrontan en este proyecto?

Hay muchos y muy difíciles, pero el más complejo es conseguir monetización, y conseguirla rápido.  Si en un par de meses descubrimos que ninguno de los periodistas ha hecho dinero, probablemente el proyecto habrá terminado. El segundo reto, más difícil y también relacionado con la monetización,  es construir audiencia para el sitio, lo cual requiere tiempo. Pasar de las 2.000 personas cuando salgamos a los dos millones que pretendemos es muy difícil, pero no deja de ser una cuestión de tiempo. Los medios tradicionales han seguido sólo una línea de monetización, que es vender periódicos, y cuando falla todo falla con ella. Así que tenemos que estar seguros de que todo lo que falle, lo haga porque fuera erróneo, y encontrar todas las vías de financiación posibles para que los periodistas sean pagados. Nuestra idea es que el periodista se quede con 80% de lo que se obtenga por su trabajo y  nosotros el 20% restante. Si ellos no hacen dinero, nosotros tampoco, así que es muy importante esta cuestión.

¿Cómo le gustaría que fuera este servicio en el futuro?

Tenemos dos sueños muy emocionantes. El primero es que seamos todo noticias, y que todas las noticias pasen a través de nosotros. Es un sueño encantador. El otro sueño que buscamos es el modelo del ‘contenido como servicio’, que es parecido al del ‘software como servicio’ que siguen aplicaciones como Gmail, en las que los programas están almacenados en Internet y los clientes acuden a él. Queremos que alguien pueda decir qué tipo de historias quiere: del último día,  local,  de alta calidad,  de izquierdas o de derechas, sobre un tema… y podamos decirle aquí está su historia. Creemos que es un modo de personalizar la información y de que otros productores de contenido se conecten con esta interfaz. Pero son objetivos a largo plazo.

¿Cree que su sistema aportará mejor información a la sociedad?

Creo que sí. Por un lado, la neutralidad que los periódicos ofrecían esta muerta, porque mucha gente quiere escuchar las opiniones del periodista. Casos como el tratamiento que se da a la homeopatía en el Reino Unido o el calentamiento global en Estados Unidos son buenos ejemplos. La idea es proponer expertos en ambos lados del debate, pero luego vienen medios como Fox News,  que tienen sus propias agendas.

¿Cómo se le ocurrió la idea de montar un proyecto así?

Comenzó a partir de una idea sobre los comentarios. Cuando navegas por Internet y lees un blog o una noticia, los comentarios son por lo general muy malos, especialmente en la comunidad técnica. Y me preguntaba ¿por qué no podemos tener unos comentarios como los de The Guardian? Hay un montón de basura: son difíciles de usar, de seguir la conversación. Les propusimos a los periódicos un nuevo sistema que les gustó mucho porque resolvería sus problemas de comunidad. “¿Por qué no volvéis a hablar con nosotros en ocho o nueve meses?”, nos dijeron, “cuando la financiación y el desarrollo empiecen”. Y  nos dimos cuenta de que los problemas que la prensa afronta son autoprovocados. No están interesados en moverse lo rápido que deberían para sobrevivir en los nuevos medios. Las cosas en la red se mueven en días, semanas y meses, pero en los viejos medios se mueven 10 ó 20 veces más lento.

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2 comentarios sobre el artículo

  1. maty dice:

    Acabo de incluir el sumario RSS esta bitácora en los seguimientos nauscópicos.

    - Un saludo -

  2. Pedro de Alzaga dice:

    Gracias Maty.



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