Termina aquí la aventura que comencé hace un año, con una serie de entrevistas sobre la transformación de la industria de la prensa. Ha sido un trabajo tan duro como estimulante: 45 entrevistas con algunos de los principales protagonistas de esta revolución que espero que sirvan en el futuro como testimonio documental de una época turbulenta e interesante.

Gracias a los lectores de ‘La palabra escrita’ por su fidelidad; a los entrevistados por su amabilidad, su generosidad y sus opiniones; y a ABC por el valor de financiar un proyecto tan bonito como arriesgado.

Hasta pronto.

mediabugs3El proyecto MediaBugs, dirigido por el periodista Scott Rosenberg y financiado por la Fundación Knight, acaba de entrar en funcionamiento tras casi un año de desarrollo. Esta iniciativa, que nace bajo el lema Arregla las noticias, pretende dar cuenta de los fallos cometidos por la prensa estadounidense en su labor informativa, por medio del sistema de resolución de errores que se utiliza en la elaboración de programas informáticos.

Según explicó Rosenberg en una entrevista concedida a este medio el año pasado, “Media Bugs pretende ser un terreno neutral donde tener una conversación civilizada y productiva” que mejore la comunicación entre el periodismo y la ciudadanía, al reunir todas las denuncias sobre errores, erratas e inexactitudes en un solo sitio donde puedan ser resueltos, tal y como se hace en el entorno informático.

Una vez publicados los errores, sus responsables -redactores, jefes o editores- pueden explicar públicamente su punto de vista y, en caso de tratarse de un fallo, informar de las medidas que han puesto en marcha para subsanarlo, como la corrección de páginas web o la publicación o emisión de una fe de errores en el soporte impreso o radiado. “No estaremos entre el periodista y la publicación para decidir si debe hacerse algo. Sólo publicaremos la información.”, apuntaba Rosenberg.

El hecho de usar un sistema informático para depurar los errores de la prensa obedece al conocimiento de este entorno que tiene Rosenberg, quien pasó tres años preparando un libro (Dreaming in code, soñando en código) sobre el trabajo de una docena de informáticos en una empresa de elaboración de programas de código abierto.

Mediabugs comenzó en fase pública de pruebas el pasado 20 de abril y ya reúne una decena de errores, de los que de momento, sólo hay uno corregido.

El pasado mes de mayo entró en funcionamiento el proyecto MediaBugs, dirigido por el periodista Scott Rosenberg y financiado por la Fundación Knight. Esta iniciativa, que nace bajo el lema “Arregla las noticias” pretende dar cuenta de los fallos cometidos por la prensa en su labor informativa, por medio del sistema de resolución de errores que se utiliza en la elaboración de programas informáticos.
Según explicó Rosenberg en una entrevista concedida a este medio el año pasado, “Media Bugs pretende ser un terreno neutral donde tener una conversación civilizada y productiva” que mejore la comunicación entre el periodismo y la ciudadanía, al reunir todas las denuncias sobre errores, erratas e inexactitudes en un solo sitio donde puedan ser resueltos, tal y como se hace en el entorno informático.
Una vez publicados, los responsables de estos errores -redactores, jefes o editores- pueden explicar su punto de vista y, en caso de tratarse de un fallo, informar de las medidas que han puesto en marcha para subsanarlo, como la corrección de páginas web o la publicación o emisión de una fe de errores, en el soporte impreso o radiado. “No estaremos entre el periodista y la publicación para decidir si debe hacerse algo. Sólo publicaremos la información.”, apuntaba Rosenberg.
El hecho de usar un sistema informático para ‘depurar’ los errores de la prensa obedece al conocimiento de este entorno que tiene Rosenberg, quien pasó tres años preparando un libro (Dreaming in code, soñando en código) sobre el trabajo de una docena de informáticos en una empresa de elaboración de programas de código abierto.
http://chandlerproject.org/
Mediabugs comenzó en fase pública de pruebas el pasado 20 de abril y ya reúne una decena de errores, de los que de moemnto, sólo hay uno corregido.

El diario satírico estadounidense The Onion advierte de nuevos inconvenientes asociados a la crisis de la prensa: ¿Qué harán los chalados sin periódicos que apilar en sus casas?, ¿qué pasará con las piñatas que los niños hacen con papel maché? Nada aisla tanto del frío cómo las hojas de un diario entre la ropa.

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(En otra ocasión, publicaron que los diarios mantenían la difusión gracias a los secuestradores, quienes compraban la mayor parte de sus tiradas para poder seguir enviando pruebas de vida).

Mientras tanto, y bromas aparte, Cynergy propone un nuevo quiosco virtual para lugares públicos basado en la mesa inteligente Microsoft Surface, diseñada por la compañía de Redmond.

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Según los promotores de este ingenio, los lectores podrán adquirir sus revistas favoritas, colocando sobre la mesa los dispositivos electrónicos de lectura -tabletas, libros de tinta electrónica, móviles, etc- y cargando en ellos las ediciones que les interesen con sólo un movimiento de mano sobre la superficie.

El quiosco virtual ya está listo para usarse. Ahora sólo falta que se alcancen los acuerdos económicos para su instalación en calles, estaciones, aeropuertos… y los acuerdos tecnológicos para que el quiosco funcione con todos los lectores electrónicos, lo cuál suele ser mucho más difícil. De hecho, si mañana encontrara una noticia que informara de que el iPad de Apple funcionará con un quiosco de Microsoft creería que es otra broma de The Onion.

Howard Rheingold. FOTO: Joi Ito (Wikimedia Commons)

Howard Rheingold. FOTO: Joi Ito (Wikimedia Commons)

Estaba seguro de que iba a ser una de mis entrevistas favoritas. Compré su libro hace 15 años, cuando llegó a España con el título La comunidad virtual, pues era la primera vez que se hablaba de algo así y nos llamó mucho la atención a los que entonces nos conectábamos a Internet, a través de Eunet o de Compuserve, subidos a unos módem lentos y fascinantes.  ¿Somos una “comunidad virtual?, nos preguntábamos.

Quien acuñó aquel término, hoy tan de moda, es Howard Rheingold, un eminente escritor y profesor en el campo de las nuevas formas de comunicación sociales. Y además, una persona muy inteligente y con un gran sentido del humor.

Ayer me puse en contato con él para cerrar una fecha definitiva para la entrevista y me envió un escueto mensaje apuntándome a un blog en el que cuenta que se le ha diagnosticado un cáncer de recto. Supongo que no pudo resistirse a bautizar su blog como Howard’s Butt (El culo de Howard).

Dice que quiere escribir y centrarse en su trabajo, pero también animarse contando lo que le pasa por la cabeza en estos momentos de pruebas y quimioterapia. Y que agradecerá cualquier muestra de apoyo que reciba.

Quienes hoy se conectan a las redes sociales tal vez no sepan que  en los 90 una persona llamada Howard Rheingold predijo cómo las personas se unirían a través de las redes telemáticas, en un proceso de descentralización que conseguiría que nuestras sociedades fueran más democráticas.  La predicción sólo se ha cumplido a medias, pero bien vale un homenaje a este pensador.

Casi tres decenas de expertos internacionales han desfilado por este blog para ofrecer la receta mágica que permita la supervivencia de los medios digitales. Algunos se muestran partidarios de cobrar por la información de las cabeceras y otros por financiarlas exclusivamente a través de la publicidad.  Me pregunto cuál es la receta que proponen  los lectores de este blog.

La situación -muy resumida- es la siguiente:

  • Los sondeos realizados hasta ahora ofrecen resultados dispares, pero parecen coincidir en que la mayoría de los lectores no está dispuesta a pagar por la información en la red. No obstante, el precio de los anuncios digitales ha caído vertiginosamente y la publicidad ya no es suficiente para mantener la mayoría de las redacciones digitales.
  • La historia reciente de la prensa digital indica que cuando se cobra por la información, se ganan algunos suscriptores pero se pierden  muchos lectores y, por tanto, ingresos publicitarios.
  • Muchos medios han puesto sus esperanzas en la telefonía móvil, en los lectores de libros electrónicos e, incluso, en el ordenador de tipo tablet que Apple presentará a final de mes, pero no parece que ninguno de estos dispositivos pueda resolver los problemas económicos de la prensa, al menos, a corto plazo.

Así que ¿qué harían los lectores de este blog si fueran editores de un diario digital? Las opciones -también, muy resumidas- son las siguientes: Leer más

La Fundación Knight de Estados Unidos convoca anualmente, desde 2007 y bajo el lema “Tú lo inventas. Nosotros lo financiamos” el concurso Knight News Challenge (KNC), uno de los más importantes viveros de nuevas ideas del periodismo digital mundial.

En la edición de 2010, hay más de 5 millones de dólares (3,5 millones de euros) a repartir entre la  docena de proyectos que merezcan el voto final de los miembros del jurado. Y no les será fácil elegir a los ganadores: cerca de 2.500 ideas en busca de financiación se han presentado a la convocatoria.

Revisar algunos de los proyectos del KNC 2010 -el 65% no son públicos, porque sus dueños recelan de verlos luego en un plan de negocio ajeno- ayuda a darse cuenta de la importancia que están adquiriendo la información local, los dispositivos móviles y las redes sociales en los nuevos medios. También, a constatar una vez más el enorme potencial del colectivo como fuente de posibles soluciones para los problemas de nuestra sociedad.

Un buena muestra es el proyecto Hollaback!, que pretende hacer frente a un conflicto larvado al que se enfrentan muchas mujeres diariamente:  “Comentarios como ‘Hola, nena, bonitas tetas’ y la atención no solicitada, como meter mano o incluso el asalto, son parte diaria de la vida de mujeres de todo el mundo”, explica Emily May, autora de una idea que pretende usar móviles, tuiteos y mapas  para elaborar un informe de las zonas en que se producen estos ataques, para que políticos y medios tomen cartas en el asunto.

Si el proyecto recibe fondos y no cae en el puritanismo que suele verse al otro lado del charco, Hollaback! podría convertirse en un ejemplo muy bueno de cómo un grupo puede usar la información y la tecnología para luchar contra un problema, en este caso el acoso sexual y el machismo, y la capacidad de la red para agrupar minorías geográficas en mayorías cibernéticas. En un momento de tanta metatecnología, tanto ombliguismo 2.0 y tanta complacencia digital, es alentador comprobar cómo todavía hay quien cree que los unos y los ceros pueden usarse para mejorar  el mundo y no sólo para complicarlo.

En la edición de 2010, hay más de 5 millones de dólares (3,5 millones de euros) a repartir entre la docena de proyectos que merezcan el voto final de los miembros del jurado. Y no será fácil: cerca de 2.500 ideas en busca de financiación se han presentado a la convocatoria del próximo año.

Revisar algunos de los proyectos del KNC 2010 -el 65% no son públicos, porque sus dueños recelan de verlos publicados en un plan de negocio ajeno- es darse cuenta de la importancia que están adquiriendo la información local, los dispositivos móviles y las redes sociales en los nuevos medios. Pero, también, constatar una vez más el enorme poder del colectivo como fuente de soluciones para los problemas de nuestra sociedad.

Un buena muestra es el proyecto Hollaback!, que pretende hacer frente a un conflicto larvado al que se enfrentan muchas mujeres diariamente: “Comentarios como”Hola, nena, bonitas tetas” y la atención no solicitada, como meter mano o incluso el asalto, son parte diaria de la vida de mujeres de todo el mundo”, explica Emily May, autora de una idea que pretende identificar sobre un mapa las zonas en las que se producen estos ataques para que políticos y medios tomen cartas en el asunto.

http://generalapp.newschallenge.org/SNC/ViewItem.aspx?pguid=6aee8166-fb7c-4a2e-8581-fa6f6ff036dd&itemguid=2508a6f5-2923-45e6-b3fb-7ceee10c84ee

Hollaback! es un ejemplo muy bueno de cómo un grupo puede usar la información y la tecnología para luchar contra un problema, en este caso el acoso sexual y el machismo, y la capacidad de la red para agrupar minorías geográficas en mayorías cibernéticas. En un momento de tanta metatecnología, tanto ombliguismo 2.0 y tanta complacencia digital, es alentador comprobar como todavía hay quien cree que los unos y ceros pueden usarse para mejorar el mundo y no sólo para complicarlo.

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