El diario satírico estadounidense The Onion advierte de nuevos inconvenientes asociados a la crisis de la prensa: ¿Qué harán los chalados sin periódicos que apilar en sus casas?, ¿qué pasará con las piñatas que los niños hacen con papel maché? Nada aisla tanto del frío cómo las hojas de un diario entre la ropa.

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(En otra ocasión, publicaron que los diarios mantenían la difusión gracias a los secuestradores, quienes compraban la mayor parte de sus tiradas para poder seguir enviando pruebas de vida).

Mientras tanto, y bromas aparte, Cynergy propone un nuevo quiosco virtual para lugares públicos basado en la mesa inteligente Microsoft Surface, diseñada por la compañía de Redmond.

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Según los promotores de este ingenio, los lectores podrán adquirir sus revistas favoritas, colocando sobre la mesa los dispositivos electrónicos de lectura -tabletas, libros de tinta electrónica, móviles, etc- y cargando en ellos las ediciones que les interesen con sólo un movimiento de mano sobre la superficie.

El quiosco virtual ya está listo para usarse. Ahora sólo falta que se alcancen los acuerdos económicos para su instalación en calles, estaciones, aeropuertos… y los acuerdos tecnológicos para que el quiosco funcione con todos los lectores electrónicos, lo cuál suele ser mucho más difícil. De hecho, si mañana encontrara una noticia que informara de que el iPad de Apple funcionará con un quiosco de Microsoft creería que es otra broma de The Onion.

No todos los días se ve a un magnate amenazar en público a uno de sus competidores. Sucedió hace doce días, cuando Rupert Murdoch, empresario australiano de los medios de comunicación, compareció en una de sus cadenas de televisión para avisar de una posible  retirada de todos los vínculos de sus cabeceras del buscador Google. La entrevista es un lujo. Un lujo ver la cara y los gestos de un magnate al plantear un asunto tan peliagudo; y un  papelón para el entrevistador de Sky News, a quien casi puede oírse tragar saliva antes de formular cada pregunta a su jefe.

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¿Qué quiere este señor? Sólo él lo sabe, pero algunos datos y reflexiones pueden ayudar a entender lo que pasa por su cabeza:

  • Murdoch es un magnate clásico. Se puso al frente de un diario familiar con sólo 22 años y desde entonces ha creado el mayor imperio mediático sobre la Tierra, que incluye periódicos, revistas, editoriales, estudios cinematográficos y cadenas de televisión y radio en varios países. Se llama News Corporation.
  • Sus medios han apoyado sin reservas a, entre otros políticos, Margaret Thatcher, Tony Blair, George W. Bush y José María Aznar, hoy asesor del magnate. La cadena estadounidense Fox News es actualmente el principal látigo mediático con el que Murdoch azota la espalda política de Barack Obama.
  • No se llega a magnate amenazando con que se van a hacer cosas, sino haciéndolas. Murdoch sabe muy bien que podría retirar los vínculos a sus medios en Google en sólo 10 minutos, como el buscador se encarga de recordarle periódicamente. Pero él no lo hace, todavía.
  • No se construye un imperio mediático regalando la información que produces, ni tan siquiera un titular enlazado en un buscador. Murdoch no acaba de entender bien eso de la economía de enlaces o el zumo de Google del que habla el bloguero y columnista Jeff Jarvis. Es su información y quiere cobrar por ella, como ha hecho siempre.
  • Un buen ejemplo de su forma de entender la red es el acuerdo publicitario que firmó con Google en agosto de 2006, por el que el buscador pagó 900 millones de dólares para indizar la red social MySpace, que sólo debería garantizar una cierta cantidad de tráfico, y otros medios de News Corp.
  • El acuerdo finaliza el año que viene y MySpace no ha cumplido su parte. Más bien al contrario, ha reducido su tráfico un 20% cada año. Google quiere renegociar el contrato en 2010, para pagar 50 millones anuales, en lugar de los 300 que le está costando el anterior pacto. No es de extrañar que Murdoch enseñe los dientes. Nada personal; sólo negocios.

Algunas preguntas para el debate:

  • ¿Qué pasaría si News Corp. retirara su medios de Google y se echara en brazos de su principal competidor, Bing, de Microsoft? Prácticamente nada, más allá de que Murdoch cumpliría el sueño de cobrar por sus vínculos.
  • ¿Qué pasaría si los principales medios estadounidenses, e incluso de otros países, siguieran el mismo camino? Probablemente, se trataría del primer gran golpe a la hegemonía del gigante de las búsquedas, que a partir de entonces debería cambiar, incluso, su lema: Organizar la información del mundo… menos la de los medios de información del mundo.
  • ¿Qué impacto tendría sobre los usuarios y las empresas esta situación? Desde luego, a Microsoft le encantaría dar semejante golpe al único rival que no ha podido doblegar. Pero los usuarios deberían acostumbrarse a buscar en Google para buscar en la red y a buscar en Bing para buscar en los periódicos. Una brecha nunca conocida y que probablemente desagradaría a todo el mundo, menos a Murdoch.

Por último, una pregunta tangencial e inquietante, en favor del magnate: ¿Por qué es un pecado que Murdoch quiera cobrar por sus enlaces en Google, pero es fantástico que Twitter quiera hacer exactamente lo mismo con sus tweets?

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